Mayores activos

En Canadá encontramos el programa “Abuelos Voluntarios”, proyecto puesto en marcha por “Family Service Association of Metropolitan Toronto”, para ofrecer abuelos a las familias que han perdido a sus abuelos por la muerte, la distancia o la separación.

Muchos de los que piden ayuda son madres solteras que buscan un modelo maduro para su hijo o hija joven. “Mi hija lee en los libros acerca de las abuelas y los abuelos, pero no los tiene en su propia vida”, escribe uno de los solicitantes.

Es de gran importancia el papel de los abuelos en las familias. Es un proyecto que proporciona voluntarios para desempeñar este papel en familias que no los tienen. Acompañar a los nietos al zoo, paseos en bicicleta, contarles historias, acompañar en tareas lúdicas, enseñarle el álbum de fotos de 3 generaciones, etc.

La famosa socióloga Elise Boulding dice que la mayoría de las familias tienen, aunque no sean conscientes de ello, lo que llama “unos doscientos años de presente”. Los niños adquieren mediante los abuelos un cierto sentido histórico.

Si nuestros padres viven hasta los ochenta y cuentan a nuestros hijos acerca de cómo vivían ellos la navidad de pequeños y las historias y tradiciones que les contaban sus padres y abuelos, pues fácilmente sumamos ya los “doscientos años de presente”.

Para eso están los abuelos: para elevar nuestra mirada y mostrarnos la larga distancia. Para eso, y para darnos dulces antes de la cena.

Otras actividades similares se practican en colegios en donde los abuelos se trasladan dos veces por semana a varios centros y se dedican a contar cuentos y recitar poesías o refranes a estudiantes con edades entre seis y catorce años.

Si invertimos un poco más en el envejecimiento activo, si seguimos recomendando ejercicio físico, mental y emocional a los mayores, ello mejorará su salud y su rendimiento cognitivo.

En España, según cifras del INE de 2011, hay más de 8 millones de personas mayores de 65 años, un desafío que se traduce en la importancia de mantenerlos activos y útiles, además de una adecuada atención social y sanitaria a una población de mayores cada vez más numerosa, y en especial a aquellos que viven solos.

¿Está preparada la sociedad para gestionar un envejecimiento poblacional que previsiblemente se reforzará?

Sabemos que la soledad es un peldaño hacia la enfermedad. La soledad tiene consecuencias cuando es no buscada, sino sufrida.

Es cierto que uno puede estar rodeado de personas, como en las residencias, y a la vez sentirse muy solo. Respecto a estos centros, ¿qué puede hacerse para cambiar esa percepción de que son “almacenes de ancianos”?.

No obstante quien aún puede valerse por sí mismo sigue prefiriendo su hogar. Tenemos que estar preparados como sociedad para atender a las personas que quieren quedarse viviendo en su casa, de ahí que en los países del norte de Europa se realizan censos de personas mayores que viven solas.

Creemos que alguien que ha trabajado toda su vida por hacer que progresen su familia y su país, se merece que al final de sus días la sociedad le devuelva lo que ha invertido.

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