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Pensar

Hace pocos días, charlando con un joven, durante la conversación, salió el famoso dicho de que todos los caminos conducen a Roma, y el con una sonrisa profunda me contesto, que no todos son igual de largos, ni tienen los mismos pinchos. Sé que él es una persona desinteresada y noble, luego en su respuesta no había ni rastro de egoísmo ni indiferencia. Esto me lleva a pensar en la necesidad de aprender a razonar con sentido común, y no crear dificultades donde no las hay. El panorama de pensamiento actual, a veces plantea las cosas como conflictivas y en ocasiones como antagónicas. Es importante no perder el norte y seguir orientando nuestros esfuerzos, por el auténtico bien común y el entendimiento. Somos hombres y tenemos el lenguaje para descubrir en común la verdad, este es un don común a cualquier hombre y cualquiera animado de sentimiento noble puede y debe llevarlo a cabo. Para ello es importante tratar de pensar bien, con corrección, superando la manipulación y el reduccionismo mental.

 

El texto es de Alfonso Lopez Quintas y figura en su obra Inteligencia Creativa

 

NECESIDAD DE APRENDER A PENSAR BIEN

 

Desde la niñez hemos dedicado un sinfín de horas a aprender toda clase de contenidos. Y ese es fuerzo nos ha facilitado una de-terminada formación. Pero hemos aprendido a pensar bien? En caso negativo, debemos reconocer que estamos informados pero no formados.

Pensar bien es indispensable para conocer con exactitud lo que es nuestra propia realidad y lo que son las realidades que nos rodean y deciden en buena medida nuestro desarrollo personal. Pero es posible aprender a pensar con rigor? Debemos dedicar un tiempo es­pecial a ejercitarnos en el arte de pensar? Es esta una cuestión básica que hemos de meditar a fondo porque decide la calidad de nuestra vida como personas. A lo largo de este curso Cúrso descubriremos que

Pensar bien va unido con vivir creativamente. A medida que pongamos en juego un pensamiento riguroso, iremos sentando las bases de una vida ética autentica. Comprenderemos por dentro, en su génesis, lo que significa llevar una existencia buena y valiosa en el aspecto ético y superaremos el malentendido de creer que las normas éticas nos vienen impuestas desde fuera. Vivir de modo éticamente valioso nos aparecerá como una espléndida tarea creativa.

Para conseguir esta meta, comenzaremos en este Capítulo a estudiar los siguientes temas:

  1. Para desarrollarnos cabalmente necesitamos pensar de modo adecuado
  2. Podemos y debemos aprender a pensar bien.
  3. La falta de un pensar aquilatado supone un analfabetismo de grado superior.
  4. Esta forma de analfabetismo domina la sociedad actual porque apenas se enseña sistemáticamente a pensar con rigor y se practica la manipulación, el intrusismo y el reduccionismo.

 

(Inteligencia creativa, Ed. BAC 2002)

 

 

 

 

 

 

 

Valoramos adecuadamente a la media naranja ?. Algo sobre la voluntad de poder.

un feminismo de otro genero

Gracias a buena parte del movimiento feminista la mujer es un sujeto de pleno derecho en el mundo occidental. Sin embargo, las mujeres empiezan a no reconocerse en un feminismo radical, que elimina las distinciones entre masculinidad y feminidad, y pretende que el género de las personas sea el que ellas elijan, sin condicionamientos biológicos.  Se ha pasado de la lucha por la igualdad a la anulación de las diferencias

La primera revolución sexual tenía por objetivo la liberación sexual; es decir, la eliminación de todas las represiones que, según los partidarios de la revolución sexual, la sociedad había impuesto a través de normas morales y de prohibiciones a la práctica de la sexualidad, para llegar a conseguir la generalización del amor libre. La sexualidad era básicamente una relación biológica, psíquica y somática, pero una relación natural.

La que llamamos segunda revolución sexual parte de la idea matriz, expuesta por Kate Millet, en virtud de la cual, la sexualidad, la relación sexual, expresa una idea de poder, una relación política. La primera revolución transformó la política en sexo; esta segunda ha transformado el sexo en política, convirtiéndola en política sexual. (…)

Según Simone de Beauvoir, la mujer no nace, se hace. En ello estaba implícita la diferenciación entre el sexo, como dato biológico, y el “ser mujer”, la función social asignada por la cultura a las funciones propias de cada sexo, que posteriormente se daría en llamar género. Kate Millet va más allá y dice que una cosa es el sexo biológico, como condición física y corporal de una persona, y otra cosa es el sexo como práctica del deseo sexual, que ya no es una relación amorosa entre hombre y mujer de carácter natural, sino que se convierte en una relación política, es decir, una relación de poder.

La novedad es que el amor, aunque sea en su versión hedonista de “hacer el amor”, ya no es una relación de naturaleza pulsional, libidinosa, gozosa o espiritual, sino un espacio político en el que se manifiesta una relación de poder. Las consecuencias derivadas de la idea de que el sexo es un invento artificial, de la cultura o de la política, pueden ser infinitas. (…) En general, lo que de manera inadvertida se ha impuesto es el empleo de la palabra género por sexo, lo cual no es inocente, porque constituye el propósito intencionado de la llamada ideología de género.

La palabra género tenía un uso gramatical, para distinguir entre una palabra masculina, femenina o neutra. El que primero utilizó el término género para referirse al concepto de identidad de género, definido como la conciencia individual que de sí mismo tienen las personas como hombre o como mujer, fue el doctor John Money, de la Universidad John Hopkins de Baltimore, en 1950.

En 1968, el psiquiatra Robert Stoller publicó una obra llamada Sex and Gender. En ella, popularizó las ideas de Money (…): “El vocablo género no tiene un significado biológico, sino psicológico y cultural. Los términos que mejor corresponden al sexo son macho y hembra, mientras que los que mejor califican al género son masculino y femenino, y estos pueden llegar a ser independientes del sexo biológico”.

Para ello, existen dos grandes vías en el feminismo de la igualdad: la de la tradición “ilustrada” que, basándose en el existencialismo de Beauvoir y en el igualitarismo radical, opta por suprimir cualquier diferencia entre hombre y mujer, masculino y femenino, y postula lo que llama universalidad, es decir, la total confusión, para desde ahí establecer la sexualidad según el principio de libre elección, en el sentido de que el género de las personas será aquel que elijan libremente en la realización de su existencia; y la de las “posmodernas”, que parte de la tesis estructuralista de que “el sujeto no habla” sino que “es hablado”; es una “posición en el discurso”, “un eslabón en la cadena de significado”, siempre ya constituida; por eso el género será lo que resignifique el discurso.

Por lo tanto ambas posibilidades pasan por la pluralidad de géneros: femenino, masculino, heterosexual, homosexual, lesbiana, transexual, para terminar postulando la desaparición del sexo-género. Para la primera posición, el sexo-género dejará de existir cuando se implanten las condiciones para que la mujer “acceda al estatuto de individuo” y a “la ciudadanía” (…). Para la segunda vía, antihumanista y foucaultiana, el género-sexo desaparecerá “perdido en la parodia” del drag queen y en la transgresión permanente de géneros.

(ACEPRENSA) Jesús Trillo-Figueroa analiza esta ideología en su libro Una revolución silenciosa: la política sexual del feminismo socialista

papa

Ya estamos de vuelta

Ya estamos de vuelta

 

Con un agradecimiento consciente y verdadero, muchos de nosotros hemos podido disfrutar de unos días de descanso. Otros muchos no, porque su situación personal o familiar no se lo ha permitido. Corren tiempos duros y lo mínimo es mostrarnos agradecidos y serviciales, especialmente, para con  todos aquellos que no han podido disfrutar de un cierto tiempo de sosiego. Si volvemos sosegados, podemos ofrecer ese fruto del sosiego, que es la visión serena de las cosas, es decir, las cosas sin esa carga de preocupación – que muchas veces es por motivos serios y reales, no es fruto de una preocupación por tener más, sino por ser más – , o por lo menos amortiguada para que ellos puedan encontrar un cierto descanso y un contacto más optimista, no en sentido de “dulzón”, pues la vida real , es y algo que si esta en nuestra mano es al menos un rato de conversación , donde el otro tiene la posibilidad de desahogarse y quizá también de encontrar un poco de luz para sus cosas.

Hemos de pensar con cabeza y descubrir que con certeza, a través de las cosas, las actividades corrientes de cada uno, es como podemos contribuir a lograr que nuestro entorno se vuelva cada vez “más entrañablemente humano”. No nos engañemos. Los demás quieren y buscan paz, alegría y tarto humano cordial, y si estamos constantemente pendientes de “lo mío”, corremos el riesgo de vivir sin enterarnos.

Casualmente estos días me he puesto a ver la televisión con mis hijos, para ver alguna película que merece la pena. En los intermedios, la publicidad de los anunciantes, te das cuenta de que siguen “robando de forma descarada” legítimos aspectos valiosos del ser humano, tratan de robarnos nuestra autoestima, con la simple intención de tratar de vendernos, algo que en realidad no nos interesa, sencillamente, ellos tratan de “crear” en nosotros, hábitos de consumo, para ello muchas veces no tienen ningún inconveniente en  rebajar aspectos vitales “estructurantes” de la personalidad humana – da lo mismo en su caso cualquier persona, lo importante es vender, a costa de “destruir” si ese es el caso-. Uno de los oficios más antiguo es vender. En su origen se daba el trueque, que era lo más inmediato para satisfacer una necesidad real, pues los bienes más “necesarios” , de modo habitual ,no tiene por qué darse  un mismo sitio, y entre un grupo de las mismas personas, sino que lo ordinario ha sido siempre , recurrir a un comercio equitativo, no basado ni en monopolios , ni en situaciones ventajosas de mercado – la ambición esta siempre rondando el corazón de los hombres, para abusar y no vivir con honradez en trato justo entre seres humanos – .

Esto que he dicho, no es ni mucho menos, un llamamiento a prohibir ni la televisión, ni el legítimo derecho a  la información veraz, ni la vuelta al trueque. Sencillamente es recordar que cada vida humana, con independencia “del superficial valor social” que es lo que regularmente ronda en muchas cabezas, tiene un valor profundo y una dignidad innegable, que está y estará siempre por encima, de la “multitud” de formas de “manipulación” aquella a la que quieren someternos un montón de gentes, con tal de ganar dinero, control sobre nuestras personas, un futuro y un estilo de vida , previsto por ellos, donde lo demás importan un pimiento con tal de que algunos, triunfen sobre su ideal, social, político, ideológico … etc.

La vida humana – aquí también incluyo a las personas no nacidas, porque no les han dejado, les han privado del derecho más fundamental – de cualquier persona, vale infinitamente más que cualquier seducción. Todos aquellos que practican la manipulación de algún modo, no se sienten responsables de lo que pueda ocurrir a los otros, viven con fruición su tiempo presente, anestesiados por su vida de burbuja.

Es necesario volver a ser creativos. Una buenísima alternativa a la tele, son los libros, la lectura, que nos pone en contacto con gentes de hoy o de ayer, que se han encontrado en su periodo histórico, aquello que les tocó vivir, con los mismos problemas y las inquietudes que nosotros, es importante saber cómo intentaron resolver las cosas, y como renunciaron con entereza a cosas que no iban, y como dieron nuevo cauce, con auténtica creatividad a aquello que defendía sus personalidades y estructuraba su ser solidario, responsable y feliz, para con los demás.

 

 

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La alegria del encuentro

El libro “Crónicas de Narnia”, del autor C.S. Lewis, es una gran lectura para el verano.

El León, la Bruja y el Ropero. (Libro I)

A LUCIA BARFIELD

Querida Lucía, Escribí esta historia para ti, sin darme cuenta de que las niñas crecen más rápido que los libros. El resultado es que ya estás demasiado grande para cuentos de hadas, y cuando éste se imprima serás mayor aún. Sin embargo, algún día llegarás a la edad en que nuevamente gozarás de los cuentos de hadas.

Entonces podrás sacarlo de la repisa más alta, desempolvarlo y darme tu opinión sobre él.

Probablemente, yo estaré demasiado sordo para escucharte y demasiado viejo para comprender lo que dices. Pero aún seré tu Padrino que te quiere mucho.

C S. LEWIS

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Nota.-

En el texto que sigue, el lector me disculpara si he puesto algunas palabras en cursiva. Para mí, es una reflexión verdadera y seria sobre el mundo, el hombre y la alegría del reencuentro tras el dolor, la alegría propia del que se siente amparado. Son tres seres que se contemplan en una relación de respeto mutuo, hay intimidad y la alegría del ..“…! Qué bueno que existas ¡” ………………

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—Sí —dijo una voz fuerte a sus espaldas—. Es más magia.

Se dieron vuelta. Ahí, brillando al sol, más grande que nunca y agitando su melena (que

aparentemente había vuelto a crecer), estaba Aslan

en persona.

— ¡Oh Aslan! —gritaron las dos niñas, mirándolo con ojos dilatados de asombro y casi tan asustadas como contentas.

—Entonces no estás muerto, querido Aslan —dijo Lucía.

—Ahora no.

—No es…, no es un… —preguntó Susana con voz vacilante, sin atreverse a pronunciar la palabra fantasma.

Aslan inclinó la cabeza y con su lengua acarició la frente de la niña. El calor de su aliento y un agradable olor que parecía desprenderse de su pelo, la invadieron.

— ¿Lo parezco? —preguntó.

— ¡Es real! ¡Es real! ¡Oh Aslan! —gritó Lucía, y ambas niñas se abalanzaron sobre él y lo besaron.

—Pero ¿qué quiere decir todo esto? —preguntó Susana cuando se calmaron un poco.

—Quiere decir —dijo Aslan— que, a pesar de que la Bruja sabía de la Magia Profunda, hay una magia más profunda aún que ella no conoce. Su saber llega sólo hasta el Amanecer del Tiempo. Pero si a ella le hubiera sido posible mirar más hacia atrás, en la oscuridad y la quietud, antes de que el Tiempo amaneciera, hubiese podido leer allí un encantamiento diferente. Y habría sabido que cuando una víctima voluntaria, que no ha cometido traición, es ejecutada en lugar de un traidor, la Mesa se quiebra y la Muerte misma comienza a trabajar hacia atrás. Y ahora…

— ¡Oh, sí!, ¿ahora? —exclamó Lucía, saltando y aplaudiendo.

—Niñas —dijo el León—, siento que la fuerza vuelve a mí. ¡Niñas, alcanzadme si podeis!

Permaneció inmóvil por unos instantes, sus ojos iluminados y sus extremidades palpitantes, y se azotó a sí mismo con su cola. Luego saltó muy alto sobre sus cabezas y aterrizó al otro lado de la Mesa. Riendo, aunque sin saber por qué, Lucía corrió para alcanzarlo. Aslan saltó otra vez y comenzó una loca cacería que las hizo correr, siempre tras él, alrededor de la colina.

Una y mil veces. Tan pronto no les daba esperanzas de alcanzarlo como permitía que ellas casi agarraran su cola; pasaba veloz entre las niñas, las sacudía en el aire con sus fuertes, bellas y aterciopeladas manos o se detenía inesperadamente de manera que los tres rodaban felices y reían en una confusión de piel, brazos y piernas. Era una clase de juego y de saltos que nadie ha practicado jamás fuera de Narnia. Lucía no podía determinar a qué se parecía más todo esto: si a jugar con una tempestad de truenos o con un gatito. Lo más extraño fue que cuando terminaron jadeantes al sol, las niñas no sintieron ni el más mínimo cansancio, sed o hambre.

 

 

Firmado: Miguel Ángel Muñoz

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Cosas que pasan

Ayer por la tarde me invitaron a la celebración de un cumpleaños. Cuando llegue, uno de los invitados se despedía, parecía tener prisa por algo que para ella parecía, si no urgente, si lo suficiente importante como para abandonar la celebración, como si ya no tuviese algo importante que compartir o comunicar. ¿Es bueno que el hombre corriente se interrogue y piense sobre los sucesos…? . Por supuesto que sí. No es patrimonio de intelectuales, si no de gente audaz que no se conforma con la rutina, es decir que para él todo lo que pasa tiene su importancia. Y de veras que la tiene.

Presentí y pensé como muchas veces pasa, que esa persona no estaba a gusto. Puede ser que alguien, en un momento dado, no este de humor para tertulias – es muy humano – , pero lo que ocurre con frecuencia, es que una persona vive, de un modo cercano y real, algún conflicto con el mundo o con las personas. Se produce una colisión, un choque y se está convencido de que esas cosas no tiene más explicación que la que le damos, ni más posible solución que la que le asignamos. Todo hombre debería saber que con frecuencia está al borde de su particular reduccionismo de pensamiento, esto lejos de inquietar, es motivo de una quietud en la inteligencia, pues no siempre vemos las cosas de una manera amplia y en lo posible siendo objetivos. Prácticamente nada más entrar en contacto con algo o alguien, se produce un hecho, y los hechos tienen su valoración, es decir que cuando tenemos calor nos apartamos pronto del radiador. Lo que es tan fácil en el terreno biológico, no es tan fácil, en el psicológico y menos con las otras personas. En este caso que nos ocupa la persona afectada, de motu proprio, y con el suplemento que le añadía otra persona, se sintió ínfima, es decir que sus cosas no interesaban.
Que gran verdad, cuando el hombre “utilitario y activo” ya ha terminado de “usar” – que es el único modo que encuentra de relacionarse con las cosas y las personas -, y ni siquiera se le ocurre “contemplar”, es decir buscar explicación a las cosas y tratar de solucionarlas simplemente subiendo de nivel, situándose al nivel -según él – de su máxima capacidad resolutiva.

Usar requiere un nivel, contemplar al menos dos, por supuesto a diferentes alturas. Hemos de concluir – aunque sea de modo rápido-, que en el fondo contemplar, fustiga nuestra pereza y nuestra comodidad; es necesario esforzarse. El precio de usar, es confundirlo todo, situarlo todo al mismo nivel. El precio de la contemplación, es tomar en el terreno de las acciones, una solución a medida de cada persona, y el regocijo del encuentro, porque el otro percibe que tú, has pensado en él.

Las cosas, los objetos, no nos pueden, es decir que están ahí, y somos muy libres de entrar o no en dialogo con ellas. Las otras personas no son seres pasivos, no son cosas, sino otros YO. De un modo u otro siempre nos ofrecen posibilidad de intercambio, a veces se produce una suplementación de mundos reales – el de cada uno con el otro y en general cuando no estamos pensando a solas – de un modo pacífico, sereno y hasta agradable. Otras veces dicha interferencia se produce en modo de colisión. Un modo de enfocar un problema, no es apartarlo de la vista, como intentando que nuestra inteligencia, niegue su realidad, pues está ahí y molesta. Otra forma de enfrentarse con un problema, es tratar de comprenderlo – abarcarlo – para ello se requiere un poco de serenidad y ver en lo posible, las relaciones entre nosotros y las cosas o las personas con las que chocamos. Kierkegaard decía, que las puertas de la felicidad se abren hacia adentro, es decir retrocediendo, o lo que es igual desandar el camino andado. Cuando esto sucede, el corazón – no se sabe bien – comienza a alegrarse. La inteligencia se serena y evitamos la carga “brutal” de negativismo, al que llegamos como consecuencia del “reduccionismo de la inteligencia”, sencillamente dejamos de confundir el todo de una realidad con alguna de sus partes.

Vivir es pensar y sentir junto a. Si abrimos los ojos, nos damos cuenta de que no estamos solos. ¿Que explicación, puede tener el encapsulamiento propio, en medio de una realidad que nos llama incesantemente?

Muchas experiencias vitales, no se producen de modo que provoquen en nosotros una actitud abierta, es decir receptiva. Los motivos verdaderos para cerrarse, son los mismos que los que hay para abrirse, es nuestra libertad quien decide.

Por eso, por cariño, respeto y deseo verdadero de felicidad en el otro, hemos de procurar que su decisión libre, se produzca dentro de un entorno lúcido, claro, con el mayor conocimiento que se pueda – sin tratar ni de engañar, ni de manipular, ni almibarar las cosas (la realidades son agradables de por sí, o simplemente serenas) – tratando en lo posible de entender su dolor y sus razones. Pero asegurándole – porque es cierto – que lo mismo que el dolor es un compañero de fatigas, la alegría serena y a veces bulliciosa, también es compañera inseparable. Sencillamente el mundo y el hombre están cargados de sentido. Un sentido que toca a cada uno descubrir.

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                     Firmado: Miguel Ángel Muñoz

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